EL PODER DEL DECRETO
Por Profeta y Maestra Alejandra Quirós
3

DECRETOS DEL INFIERNO (cont... )

  1. Decretos por medio de oraciones engendradas en el alma, críticas, juicios, murmuraciones.

En este punto es de mucha importancia que entendamos lo que sucede cuando una nube de palabras de murmuración, crítica y juicio se sueltan contra una persona. Estas palabras son tomadas por el enemigo y transformadas en toda clase de obstáculos, enfermedades, desánimos, etc. Estas palabras muchas veces en el pueblo cristiano se transforman en “oraciones”, las cuales no provienen del Espíritu de Dios sino de los juicios o prejuicios de los hombres que juzgan en lo natural o a través de los ojos naturales. Al transformar sus percepciones naturales u opiniones en oraciones estas a su vez son usadas por el enemigo para producir todo aquello que está siendo desatado.
Hemos encontrado el caso de personas específicamente siervos de Dios que han sido totalmente quebrantados en su ánimo, salud, finanzas a través de las oraciones que se han hecho por ellos de una manera almática o como se le define también,  oración de hechicería.
En la Escritura podemos notar el tipo de situaciones que se dieron cuando hubo murmuración en el campamento de Israel y las consecuencias de esta. Definitivamente el juicio era desatado inmediatamente ya que el Señor sabía cuales serían las consecuencias si El permitía que esto se continuara dando.
En el libro de I de Corintios capítulo 10 versículo 10, el apóstol Pablo hace la referencia a un espíritu denominado el destructor que fue desatado en el momento de la murmuración

1 Cor 10:10

10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. 

La referencia de  esta Escritura se encuentra en el libro de Números capítulo 16, versículo 41

Números 16:41-50

41 El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová. 42 Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová. 43 Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión. 44 Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 45 Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros. 46 Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado. 47 Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, 48 y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad. 49 Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré. 50 Después volvió Aarón a Moisés a la puerta del tabernáculo de reunión, cuando la mortandad había cesado.

Realmente muchos israelitas murieron por el destructor, catorce mil setecientos para ser exactos sin contar los que murieron con Coré. Definitivamente el destructor se desató sobre todo el campamento. Oremos siempre guiados y dirigidos por el espíritu de Dios y no por nuestras opiniones o sospechas.  En esta Escritura vemos que lo que fue cuestionado no fue solamente la autoridad de Aarón y Moisés, sino principalmente su llamado. Nunca hagamos conjeturas a cerca de los que son llamados por el Señor ya que solamente El sabe lo que está haciendo con sus vidas. Evitemos a todo trance que el destructor se desate en nuestras vidas, familias o congregaciones. Amén.

 
 
3
3a